El betacaroteno es uno de los ingredientes estrella en suplementación porque protege la piel, la vista y refuerza el sistema inmune. Además, es un potente antioxidante que ayuda a combatir el envejecimiento prematuro y el daño celular.
¿Qué es el betacaroteno?
El betacaroteno es un pigmento de color anaranjado perteneciente a la familia de los carotenoides, presente de forma natural en frutas y verduras como zanahoria, calabaza, boniato y algunos vegetales de hoja verde. El organismo lo utiliza como “provitamina A”, es decir, puede transformarlo en vitamina A cuando la necesita, nutriente clave para la visión, la piel y el sistema inmunológico.

Beneficios principales para la salud
El beneficio más conocido del betacaroteno es su papel en la salud visual: contribuye a prevenir problemas como la ceguera nocturna y la degeneración macular asociada a la edad, al convertirse en vitamina A en el organismo. También actúa como antioxidante, neutralizando radicales libres que se relacionan con envejecimiento prematuro y mayor riesgo de enfermedades crónicas.
Además, un consumo adecuado de betacaroteno ayuda a reforzar el sistema inmunológico, favoreciendo la producción y actividad de glóbulos blancos y anticuerpos que defienden frente a virus y bacterias. Diversos trabajos relacionan dietas ricas en carotenoides con una menor incidencia de enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer, si bien estos efectos se atribuyen al patrón global de alimentación y estilo de vida, no solo al betacaroteno de forma aislada.
Beneficios para piel y “bronceado saludable”
A nivel cutáneo, el betacaroteno se considera un fotoprotector interno: ayuda a modular la sensibilidad al sol, reduce el daño causado por la radiación ultravioleta y apoya la regeneración de los tejidos de la piel. No sustituye al protector solar tópico, pero sí puede ser un complemento interesante para quienes se exponen con frecuencia al sol o quieren cuidar el aspecto de su piel desde dentro.
Su acción antioxidante también se asocia con una menor aparición de arrugas, manchas y otros signos de envejecimiento prematuro relacionados con el estrés oxidativo. Por eso muchos protocolos de suplementación pre-verano incorporan betacaroteno junto con otros antioxidantes como vitamina C, vitamina E o selenio.
Fuentes alimentarias y suplementación
Entre las fuentes dietarias con más betacaroteno destacan zanahoria, calabaza, boniato, mango, albaricoque, espinaca y kale; en general, cuanto más intenso es el color naranja o verde oscuro, mayor suele ser su contenido. Al ser liposoluble, su absorción mejora cuando se consume junto con grasas saludables como aceite de oliva, palta/aguacate o frutos secos.
La suplementación en cápsulas permite asegurar una ingesta constante y estandarizada, algo útil en personas con baja ingesta de frutas y verduras o que buscan un soporte específico para piel y visión. Sin embargo, las dosis muy altas y sostenidas, especialmente en fumadores o exfumadores, se han asociado a efectos adversos en algunos estudios, por lo que se recomienda respetar las dosis indicadas y, ante patologías de base, consultar con un profesional de la salud.

Cuándo puede ser interesante como suplemento
El betacaroteno puede ser especialmente interesante en etapas de alta exposición solar (previo al verano o vacaciones), en personas que desean apoyar su salud visual o que mantienen una dieta con baja presencia de vegetales de color intenso. También se valora en fórmulas antioxidantes orientadas a reforzar defensas y proteger frente al estrés oxidativo derivado de contaminación, estrés o entrenamiento intenso.

